
No te vayas a dormir aún, no quisiera ver la noche terminar. Solamente quiero estar así, si me miras a los ojos no hay que hablar. Yo me acuerdo de aquél momento, aproveché la confusión, hice un intento y te dejaste besar por mí, y te dejaste besar.
Cuando tu boca toqué, mi corazón se paró, estuvo a punto de irse pero revivió. Que suerte, puede volver para tenerte otra vez entre mis brazos. Dejá que apague la luz, que me ilumine tu amor, que me ilumine la vela de color azul, que me regalaste al cumplir un mes.
Puedes quedarte a dormir, aquí. A mi lado un lugar te reservé. Y mañana al despertar te prepararé café.
Tú lo recuerdas, cuando cumplimos un mes, me regalaste tu amor.
Muy bueno lo que escribes. Nos leemos si encuentros mis lentes
ResponderEliminarLas historias del viejo
ResponderEliminarAprendi a usar esto para contarle a toda la juventud de hoy mis historias para tratar de encarrilarlos un poco, jovencitos degenerados.
jajajajaja ¡GENIO!